El cariñoso trato a Hitler y las banderas republicanas

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Las relaciones de hermandad entre la España de Franco y el gobierno nazi de Adolf Hitler son innegables. Alemania ayudó de forma decisiva a la caída del gobierno republicano tras un golpe de estado dirigido por militares. Tras la guerra, la estrecha relación se mantuvo y sólo se empezó a disimular cuando comprobaron que las tropas nazis estaban abocadas al fracaso. A pesar de ello, muchos de los vencedores de aquella cruenta guerra civil poseían una profunda ideología fascista que, no sólo no disimularon, sino que han trasmitido incluso hasta la época actual.

La noticia de la muerte de Hitler, ocurrida el 30 abril de 1945, no fue recogida por algunos medios de comunicación españoles hasta el miércoles 2 de mayo. Ese día el diario “Informaciones”, dirigido por Víctor de la Serna, ofrecía el siguiente titular de portada: “Cara al enemigo bolchevique, en el puesto de honor, Adolf Hitler, muere defendiendo la Cancillería”. Un titular de lo más fantástico, que sólo pretende mostrar un falso heroísmo, ya que el líder nazi se había suicidado antes de que las tropas rusas entraran en el búnker donde se escondía. Víctor de la Serna empezó a dirigir el diario Informaciones en 1936, tras el estallido de la guerra civil, y gracias a la mediación de la embajada de Chile, pasó a la zona “nacional”. Al acabar la contienda retomó la dirección de Informaciones hasta el año 1948, momento en el que se incorporó al diario ABC.

No contento con el titular heroico dedicado a uno de los mayores criminales del siglo XX, en la portada se publica un artículo firmado por “Unus” (pseudónimo usado por el propio De la Serna) del que publico un extracto (soy incapaz de copiar todo el fragmento debido a las arcadas que me produce):

Un enorme ¡presente! se extiende por el ámbito de Europa, porque Adolf Hitler, hijo de la Iglesia Católica, ha muerto defendiendo la Cristiandad.

Sobre su tumba, que es la enorme pira de Berlín, podrá escribirse el epitafio castellano:

el que está aquí sepultado,
no murió,
que fue su muerte partida
para las vidas.

Si a Adolf Hitler le hubieran dado a elegir su muerte, hubiera elegido ésta, para vivir.

Ya se comprenderá que nuestra pluma, contenida, no encuentre palabras para llorar su muerte cuando tantas encontré para exaltar su vida.

Pero Adolfo Hitler ha nacido ayer a la vida de la Historia con una grandeza humanamente insuperable. Sobre sus restos mortales entrega a Hitler el laurel de la victoria. Porque la mística profunda y densa que su muerte crea en Europa, acabará triunfando la Humanidad (…)

No es de extrañar que los herederos directos de esta ideología no entiendan diferencias tales como “preconstitucional” o “inconstitucional”. Así hoy Rafael Hernando, portavoz adjunto del PP en el Congreso, ha comparado hoy la parafernalia nazi y fascista que algunos miembros del PP exhiben en la intimidad (algo que no me sorprende) con la exhibición de la bandera de la República. Habría que explicarle al señor Hernando, porque igual en el colegio al que asistió consideraron tabú enseñárselo, que la República era un régimen democrático, con una Constitución que recogía el sufragio universal (lo que incluyó a las mujeres por vez primera) y en cuyo texto se describía los colores de la bandera nacional. Por tanto esa bandera es constitucional, está amparada por una Constitución democrática. Por tanto, la exhibición de dicha bandera no va contra la ley, de hecho una sentencia del año 2003 del Tribunal Superior de Justicia de Madrid determina que la exhibición de la bandera republicana se encuentra dentro de la legalidad constitucional vigente. Comparar los aguiluchos, las esvásticas u otros símbolos fascistas con la bandera republicana es un error histórico y legal. Si al primero no se atienen por ideología y camaradería, al menos no olviden las sentencias judiciales. De hecho, en otros países de nuestro entorno, la exhibición de símbolos pertenecientes a ideologías fascistas es punible, aquí los motivos nostálgicos parecen impedir dichas exhibiciones.

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2 Respuestas a “El cariñoso trato a Hitler y las banderas republicanas

  1. Tengo que reconocer que me alegra ver que no somos tan solo unos pocos los que encontramos esta situacion ya no incoherente, sino aberrante.

    Hilando esta entrada con la anterior, si hay leyendo que entienda como es posible tanto que en Espanha esta gente siga teniendo acceso a cargos politicos como que el estado aleman goce ahora mismo de mayor poder que durante el regimen nazi siguiendo las mismas directrices aunque de manera solapada, por favor, que no dude en tomarse todo el tiempo necesario en explicarmelo porque yo, humildemente, no lo entiendo, no me cuadra. Gracias por anticipado.

    Sun salud☼.

    PS: Y de regalo un chiste que me imagino que muchos conocereis y creo que viene como anillo al dedo:

    Un día cualquiera, va Franco y resucita, y se encuentra a 1 vigilante
    del Valle de los Caídos:
    “Pero, ¿Cómo es posible?, pregunta estupefacto el vigilante.”
    “Deje de extrañarse y dígame, ¿quién manda en España?”
    “Mandan los suyos. Mire, de presidente Aznar…”
    “¡Buen periodista Manuel Aznar Zubigaray! Escribió Historia Militar de
    la Guerra en España.”
    “¡No!, el nieto del periodista.”
    “¿Quién es el portavoz del Gobierno?”
    “Pío Cabanillas.”
    “¡Muy inteligente! ¡Si señor! ¡Cabanillas Gallas! Mi ministro de
    Información.”
    “No, el hijo.”
    “¿Quién está de embajador en Marruecos?”
    “Arias Salgado.”
    “¡Bien! Mi otro ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias
    Salgado.”
    “¡No! El hijo.”
    “¿Cómo van las relaciones con los marroquíes?”
    “Hay algunos problemas con la inmigración y el Perejil, pero el
    gobierno ha encargado a Fernández Miranda esos asuntos.”
    “¡Hombre! ¡Torcuato! ¡Muy acertado para el cargo!”
    “¡No, no, no!. El hijo, Enrique.”
    “¿Y en Vascongadas y Cataluña? ¿Cómo van las cosas?”
    “Ahora las regiones se llaman Autonomías, y el ministro que las
    coordina es Jesús Posada.”
    “¡Posada Cacho!, mi fiel Gobernador Civil en Soria.”
    “¡No!, el hijo. Y Oreja es el representante del partido del gobierno
    en Vascongadas.”
    “¡Hombre mi fiel Marcelino!”
    “No, el sobrino.”
    “¿Y en justicia, quién está?”
    “Hay uno nuevo, no me acuerdo como se llama, pero antes estaba
    Mariscal de Gante.”
    “¡Bien! Mi director general de Régimen Jurídico de la Prensa, Jaime
    Mariscal de Gante.”
    “¡No, tampoco!. Su hija Margarita.”
    “¿Y en la Puerta del Sol, en la sede de Gobernación, quién esta?”
    “Un buen amigo de los socialistas, Ruíz.”
    “¿Pero como mi portavoz, Víctor Ruíz Albéniz, va a ser amigo de los
    socialistas?”
    “¡No!, el nieto, Alberto Ruíz Gallardón.”
    “Y en Galicia, dime ¿Quién está en mi Galicia natal?”
    “Fraga.”
    “¿El nieto supongo?”
    “No… ¡el de siempre!”